Buenas prácticas de seguridad en el correo

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Buenas prácticas de seguridad en el correo (I)

Buenas prácticas de seguridad en el correo (II)

Buenas prácticas de seguridad en el correo (III)

Buenas prácticas de seguridad en el correo (IV)

TRANSCRIPCIÓN

No uses la misma contraseña que usas en otros servicios

La cuenta de correo electrónico es una de las más importantes que tenemos en nuestra vida virtual debido a la cantidad de datos personales que almacenamos en ella.

Por ello, es importante que la contraseña que usemos no solamente sea segura, sino única. No emplees la misma que uses en otros servicios.

Crea siempre una contraseña que sea única y muy diferenciada del resto que usas en otros lugares.

Cambia frecuentemente la contraseña

Como regla, se suele recomendar que las contraseñas más importantes, como la del correo electrónico, se cambien cada seis meses.

Cámbiala también al menor indicio de que alguien haya accedido a tu cuenta, aunque solo sean ligeras sospechas al apreciar irregularidades difíciles de definir.

Cuando la cambies, hazlo por una contraseña que no sea una variación de la anterior, sino que sea completamente nueva.

No compartas la contraseña de tu correo con nadie

Nunca compartas tu contraseña con nadie, por muy cercano que sea. Al hacerlo, estás poniendo en riesgo tu cuenta. No es una cuestión de confianza, sino de seguridad.

Piensa en un secreto: cuantas más personas lo sepan, más riesgo de que deje de ser un secreto. Pues lo mismo para las contraseñas.

Activa la verificación de dos pasos

Los principales proveedores de correo brindan la posibilidad de activar un procedimiento de seguridad conocido como verificación de dos pasos.

Este sistema consiste en enviar un código adicional de seguridad a un teléfono móvil, sea por medio de una llamada, un SMS o una aplicación. Para poder entrar al correo, será necesario ingresar la contraseña y también este código.

Este método depende de contar siempre con un teléfono celular o incluso uno inteligente, por lo que es posible que no siempre resulte conveniente o posible activarlo.

No descargues archivos ejecutables que provengan de desconocidos

En Windows, podemos distinguir un archivo ejecutable (un programa) por su extensión. Las más comunes son .EXE, .COM, .BAT o .MSI.

Sin embargo, la medida de seguridad más práctica es la de no abrir un archivo cuya extensión no conozcamos.

Un archivo ejecutable puede contener software malintencionado (malware) de todo tipo como virus, adware o spyware.

Se cuidadoso con los archivos adjuntos en general

Si nos llega un archivo adjunto de cualquier tipo de parte de un desconocido, lo mejor es no abrirlo.

El malware puede ir dentro de archivos de uso común, como documentos de texto o presentaciones. Incluso puede colocarse en el interior de una imagen.

Desconfía también de aquellos mensajes que, aunque son enviados por conocidos, despiertan tus sospechas por cosas como diferencias en la manera de expresarse o porque te envían archivos que no habías pedido antes.

No dejes tu correo en sitios web públicos

No pongas tu dirección de correo en sitios que estén a la vista de todo el mundo, como en redes sociales (Facebook, Twitter), foros, comentarios en blogs, etc.

Existen programas que rastrean la red y que recopilan direcciones, así que, cuanta más difusión tenga la tuya, más posibilidades hay de que recibas más spam, te envíen virus o de que te conviertas de objetivo para intentos de estafa y engaño como el phising.

Asegúrate de cerrar la sesión si accedes desde equipos públicos

Evita acceder al correo desde computadoras públicas, como las de un cibercafé, o de otras personas. Pero si no te queda más remedio que hacerlo, no te olvides de cerrar la sesión al terminar.

Sobre todo, no marques la casilla “No cerrar sesión” o similar y, si está marcada, desmárcala. Si el navegador te pregunta acerca de recordar la contraseña, haz clic en “No”.

Ten un cuidado especial en estas cosas. Es fácil descuidarse y pasarlas por alto.

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