Lo difícil es mantener el blog

Parte 7 de la serie Buenas prácticas con blogs

Si habéis tomado la decisión de empezar con un blog con un mínimo de claridad de ánimo, lo más probable es que empecéis con fuerza.

Si no tenéis experiencia previa con blogs, los primeros momentos son muy excitantes. Es muy motivador ver cómo nuestro esfuerzo de comunicación se traduce tan fácilmente a un espacio de Internet. Pasado cierto tiempo, uno, dos meses, cuatro… será inevitable que se extinga la novedad.

Salvando las distancias, es algo parecido al amor: las sensaciones de descubrimiento y maravilla duran un cierto tiempo y luego la relación pasa a una etapa de consolidación.

Las distancias con el amor son muchas, más allá de esta coincidencia de etapas: aquí de lo que se trata es de comunicar, de escribir. Una relación no puede merecer la pena si después de tan poco tiempo se agotan los temas de conversación, pero es muy normal la sensación de agotamiento de los temas de un blog tras esta primera etapa emocionante. Esta es la piedra de toque que separa a esa pequeña minoría de supervivientes de la inmensa mayoría de blogs que se empiezan y se congelan o mueren al cabo de muy pocas semanas o meses.

En tanto que vuestro blog se va a poner al servicio de los intereses del colectivo pero no va ser una tarea esencial, el mayor peligro es que se convierta en una carga. La solución siempre debe comenzar por recordar cuáles son los objetivos que nos han hecho tomar la decisión de crear y mantener un blog.

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