Número de integrantes de un blog

Parte 8 de la serie Buenas prácticas con blogs

Muchos pocos: esta es una de las piedras de toque para que un colectivo utilice de forma eficiente los medios de colaboración online y logre resultados de empoderamiento digital satisfactorios.

Dividir el trabajo entre varios asociados no sólo disminuye la carga individual sino que consigue que una parte del grupo sienta el resultado como propio y se identifique con él.

Por lo tanto, en principio lo más positivo sería que el fuera el resultado de un conjunto de voces. La pluralidad y los distintos estilos de escritura animarían al lector a pensar en el colectivo como un grupo participativo en el que las opiniones y las visiones de sus miembros cuentan.

Sin embargo, no es un asunto muy sencillo y tiene sus dificultades. Es inevitable que tengáis discrepancias respecto a los temas esenciales para vuestro grupo. Pero eso nunca debe transformarse en enfrentamiento directo dentro del blog: se arruinaría por completo el proyecto.

Lo mejor es centrarse en los objetivos definidos para poner en marcha el blog. Considerando los temas y la orientación, debería dejarse margen para la pluralidad y debatir lo que pudiera generar discrepancia antes de publicar. Si se dispone de tiempo lo mejor sería que una parte de los implicados en el blog validara cada post. Sin enfrentamientos por medio, debería ser un proceso que no llevara más que un par de minutos.

Por más que, como veremos, el calendario sea nuestro amigo para programar las publicaciones, la dificultad de la coordinación crece conforme aumenta el número de autores. Esto no tiene una solución sencilla, y de hecho la operatividad aconseja limitar el número de autores principales a un número que se estime controlable y reducido, probablemente no más de cinco o seis.

Esto no quita para que quien lo desee de la asociación no tenga voz en el blog. Porque si el blog es de la asociación, lo suyo es que dé cabida a toda las voces que sea necesario.

En la práctica, este dilema no suele ser tal, en tanto que el trabajo que exige un blog es lo suficientemente importante como para que a la larga sólo se implique un número reducido de personas y la mayoría, si acaso, contribuye de forma esporádica.

De hecho, una forma de involucrar al conjunto de la organización es fomentando la participación vía comentarios. Los comentarios a los post de los compañeros exigen menos esfuerzo y, sin embargo, enriquecen notablemente el contenido del blog.

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