Crea contraseñas más seguras

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La elección de una buena contraseña para cualquier cosa, especialmente en la web, siempre es un pequeño dolor de cabeza. Las características que debe tener una buena contraseña para que sea segura (es decír, difícil de averiguar ya sea por medios técnicos o por ingeniería social) son:

  • Que sea fácil de recordar.
  • Que sea larga (casi todos los servicios piden, como mínimo, 8 caracteres)
  • Que alterne signos, números y letras en mayúsculas y minúsculas.
  • Que no contenga información personal tuya que sea pública (es decir, que hayas publicado en Internet) o que sea fácil de obtener (“Estamos haciendo una encuesta…”).
  • Que sea rápida de escribir (esto no se comenta mucho, pero… ¿a qué prefieres no tardar mucho cada vez que entras en tu servicio web favorito?)

Estas características casi son excluyentes entre ellas. ¿Cómo alcanzar un equilibrio combinándolas para que crear una contraseña que sea fácil de recordar al tiempo que sea segura y relativamente corta, para que no nos lleve horas (y varios errores) entrar a un servicio?

En Make use of, Damien Oh nos propone un método muy curioso para ello. Veámoslo resumido (o pásate por allí para leer la entrada original) y con alguna que otra aportación del que suscribe.

– Elige un término personal, que no vayas a olvidar. Preferiblemente, que sea corto. Sí, sí, ya sé que he dicho que una contraseña debe ser larga… Déjame terminar. Yo voy a elegir uno poco original: mi casa.

– Sustituye las letras de tu término elegido de la siguiente manera:

  • las “a” por @
  • las “s” por $
  • Los espacios por %
  • Las “o” por 0 (cero)
  • Las “i” por ¡ (en el original dice “!”, pero ya que en español tenemos signo de apertura en las exclamaciones, aprovechémoslo).

De esta forma, mi casa se transforma en m¡%c@s@.

– A continuación, añade el nombre del servicio para el cual creas la contraseña. Por ejemplo, si la contraseña anterior fuera para Gmail, podría ser m¡%c@s@gm@¡l.

Y eso es todo. Damien propone también cambiar el orden de los términos (el término elegido y el nombre del servicio), y aunque a mí me parece rizar el rizo, no me parece mal tenerlo en cuenta por si acaso, que los ladrones de cuentas andan al acecho de cualquier descuido que tengamos.